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viernes, 12 de marzo de 2021

La cultura Salinar

 La cultura Salinar

Más allá de las Huacas del Sol y de la Luna




domingo, 10 de julio de 2016

El artesano de la Totora

El artesano de la Totora
Don Ángel Piminchumo Domínguez

Víctor D. Corcuera Cueva
Huanchaco es actualmente reserva mundial de surf y es muy probable que los primeros surfistas del planeta hayan salido de estas canteras hace unos 5000 años. Huanchaco estuvo ocupado desde el alba de la llegada de los primeros hombres en los Andes Centrales, hace unos 14000 años. Con el tiempo, los primeros marisqueros y posteriores pescadores se establecerían en diferentes aldeas, siendo “Pampas de Gramalote”, ubicado en Huanchaquito, de acuerdo sus investigadores, el sitio más importante para el periodo Precerámico del Valle Moche. Y es precisamente en este sitio arqueológico donde se han hallado las evidencias contundentes del uso de embarcaciones en totora para la pesca de tiburones.
En el presente, los descendientes de aquellos cazadores de tiburones se los puede observar a lo largo del litoral huanchaquero, pescando en sus caballitos de totora. Sin embargo en esta oportunidad plasmare la entrevista a un artesano, descendiente también de los cazadores de tiburones,  que desde hace más de cuarenta años reproduce en miniatura los ancestrales “Caballitos de Totora”.
Don Ángel Piminchumo, es natural de Huanchaco, nació en el verano de 1960. De niño al igual que sus compañeros de barrio aprendió a nadar antes de caminar. Y siguiendo las tradiciones ancestrales fue su abuelo quien le impartió gran parte de los conocimientos que hoy, Ángel, custodia. Tendría 10 años cuando su abuelo le enseñó como confeccionar los “Caballitos de totora”.
“Primero yo observaba a mi abuelo como hacia sus artesanías, luego empecé a aprender y mi abuelo me corregía. Él me ha enseñado todo, en realidad. Desde hace más de 40 años estoy en esto. Me han invitado a festivales nacionales e internacionales, he llevado siempre los caballitos de totora”
Con el tiempo Ángel Piminchumo se ha convertido es uno de los pocos artesanos que los visitantes lo buscan en Huanchaco para adquirir sus creaciones.
“A mí siempre me encuentras por aquí, camino desde el muelle hasta el Boquerón, los turistas los llevan porque son artesanales y además son ligeros y fácil de transportar”.
Ángel ha accedido a compartir sus conocimientos y explicarnos un poco más de como confeccionar un “Caballito de totora” en miniatura.


Aprendiendo del maestro artesano

a)    Materiales: Totora, cuchilla, nylon (blanco y negro)
b)    Adquisición de la totora: Normalmente compra un tercio el cual oscila entre S/10.00; S/15.00 y S/.30.00. Antes tenía su wachake pero la erosión costera se lo arrebato.
c)    Selección: Una vez adquirida la totora, los selecciona por grosor, haciendo pre formas.
d)    Preformas de los “bastones hijos”. Generalmente de “bastones hijos” los prepara con anticipación con los cuales le ahorrara tiempo para la elaboración del suvenir.
e)    Cortado y perfilado del “bastón madre”. Se corta el largo de la totora dependiendo del tamaño del suvenir a confeccionar. Luego se lo amarra y finalmente se perfila la totora por la parte interna de esta para darle un acabado en punta.
f)     Colocación del bastón hijo dentro del bastón madre.- Para este proceso se toma en cuento el tamaño de la cajeta, el criterio es personal. Puede ser 3-4 dedos de ancho. Con la misma kirana se unen ambos bastones (madre e hijo). Con la ayuda del dedo se presiona para que el “bastón hijo” ingrese dentro del “bastón madre”. Seguido a esto con la kirana se va amarrando en dirección de la popa hasta la proa  y dándole una dirección, en este caso hacía la izquierda; un bastón principal (ósea la unión de madre e hijo) ira a la izquierda y el otro a la derecha.
g)    Bastón principal derecho.- Se repite el mismo proceso, salvo que la proa se lo orienta hacia la derecha.
h)    Wanwanado.- Es el proceso por el cual ambos bastones principales (derecho e izquierdo) serán armados con el nylon más grueso de color negro, llamado por el pescador “wanwana”. Se inicia tomando en cuenta que se alinea en eje popa a proa y que el espacio de la cajeta coincidan. Al final con la ayuda de una totora cortada longitudinalmente se lo coloca encima a manera de remo.

El atractivo principal de Huanchaco radica en la relación estrecha entre el pescador, el cultivo de la totora y el uso social de esta con el fondo de la mar; ese Paisaje milenario que ha albergado toda la historia de los huanchaqueros. Ángel Piminchumo permite a los visitantes llevarse un testimonio físico de esta tecnología de pesca. Llevarse un caballito de totora es llevarse un pedacito de Huanchaco con ellos.

Don Ángel Piminchumo siempre está en Huanchaco, presto a compartir sus conocimientos ancestrales.
Datos de contacto de Ángel Piminchumo Domínguez
Tel. fijo: 462331 / Celular: 981539532

Víctor D. Corcuera Cueva
Guía Oficial de Turismo / Estudiante de arqueología Universidad Nacional de Trujillo
peruguide@gmail.com / 949939064

Huanchaco, el 10 de julio del 2016


Articulo en formato pdf: Pulse aquí 

Breve lista de referencias bibliográficas


ANTÚNEZ de MAYOLO, Santiago
2011      La nutrición en el antiguo Perú. Sociedad Geográfica de Lima. Lima

BRICEÑO, Jesús y Brian BILLMAN
2008      “Gramalote y el periodo inicial en el valle de Moche, nuevos datos de un viejo sitio de pescadores”. Revista del Museo de Arqueología, Antropología e Historia de la Universidad Nacional de Trujillo. N°10. Pp. 175-208. Facultad de Ciencias Sociales

CORCUERA, Víctor
2011      “Mi abuelo y la totora de Huanchaco. Conversaciones con don Pedro Urcia Siche”. Blog La Ruta Moche. http://larutamoche.blogspot.pe/2011/05/mi-abuelo-y-la-totora-de-huanchaco.html

GOLTE, Jürge
1993      Los dioses de Sipán: Las aventuras del Dios Quismique y su ayudante Murrup. IEP ediciones, Lima

LARCO, Rafael
2001      Los Mochicas. Museo arqueológico Rafael Larco Herrera, tomo I. Lima

LEÓN, Elmo
2013      14,000 años de alimentación en el Perú. Fondo editorial de la Universidad San Martín de Porres. Lima

MACERA, Pablo; Arturo JIMÉNEZ; Irma FRANKE
1997      Trujillo del Perú: Baltazar Jaime Martínez de Compañón. Acuarelas siglo XVIII. Fundación del Banco Continental, Lima.

MATOS, Ramiro y Rogger RAVINES
1981      “Periodo arcaico (5000-1800 AC)”. En: Historia del Perú: Perú antiguo. Editorial Juan Mejía baca, tomo I. pp. 157-244. Barcelona

PRIETO, Gabriel
2013      “El Océano Pacifico y el hombre en el Perú: Doce mil años de historia”. Revista de Marina. N°2

PULGAR, Javier
1987      Geografía del Perú. Peisa editores, Lima

ROSTWOROWSKI DE DIEZ CANSECO, María
1989         Costa peruana prehispánica. Instituto de Estudios Peruanos, 2da ed. Lima.
2005         Obras Completas de María Rostworowski IV. “Recursos naturales renovables y pesca, siglos XVI-XVII/Curacas y sucesiones, costa norte”. Instituto de Estudios peruanos. Lima
SALAS, José

2002      Diccionario: Mochica-Castellano, Castellano-Mochica. Universidad San Martin de Porres. Lima

Figuras
Figura 1. Materiales para la confección del suvenir: red, nylon blanco y negro (kirana y wanwana) navaja. Foto por Víctor Corcuera 2016

 Figura 2. “Bastones hijos” listos. Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 3. Se lo corta y se entalla. . Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 4. Perfilado de la totora. . Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 5. En este caso el ancho fueron 4 dedos. Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 6. Bastón principal izquierdo está terminado. Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 7. Se alinean en eje de proa a popa y de acuerdo al tamaño de la cajeta. Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 8. Se corta la parte que sobresale de la popa y proa. Foto por Víctor Corcuera 2016
Figura 9. El suvenir está terminado. Foto por Víctor Corcuera 2016


 Figura 10. Acabado del primer bastón principal. Foto por Angel Piminchumo 2016
 Figura 11. Wanwanado. Foto por Angel Piminchumo 2016
Figura 12. Primer suvenir listo. Foto por Angel Piminchumo 2016 
 Figura 13. Personalización del primer suvenir. Foto por Víctor Corcuera 2016
 Figura 14. Dedicados a Inti & Rumi. Foto por Víctor Corcuera 2016
Figura 15. Para la posteridad con el mestro de la totora: Ángel Piminchumo

lunes, 18 de febrero de 2013

SALAVERRY: LA RUTA DEL PESCADOR

La Ruta del PESCADOR

Una nueva manera de disfrutar del Puerto de SALAVERRY

Víctor David Corcuera Cueva

Para los que vivimos en Trujillo del Perú, cuando algún visitante nos pide que recomendemos un balneario que tenga una hermosa playa, automáticamente respondemos: Huanchaco. Es obvio, Huanchaco es un balneario por excelencia, pues además de contar con una excelente oferta gastronómica, es además un puerto ancestral donde aún diariamente los pescadores milenarios salen mar afuera con sus embarcaciones ancestrales conocidas como “caballitos de totora”.

Huanchaco fue y es el balneario más próximo a la ciudad de Trujillo. Sin embargo el problema cultural de la erosión costera deja un sinsabor a los bañistas que van en busca del placer de nadar y jugar a orillas del mar, y motiva que los veraneantes busquen otras alternativas para pasar un dia de playa en los meses de verano.

Los habitantes de la Región La Libertad tenemos la suerte de contar con uno de los mejores Puertos del norte del Perú: Salaverry. Que de acuerdo a la historia fue el Almirante Miguel Grau y Seminario quien hiciera el estudio técnico a bordo del glorioso Monitor Huascar para que la  Caleta “Garita de Moche” se convierta en Puerto Mayor de Salaverry; que durante el Gobierno de José Balta se funda un 09 de marzo de 1870.

El Distrito de Salaverry está ubicado a 14 km. al sur oeste de la ciudad de Trujillo, una excelente pista de 8 km. desde la bifurcación de la panamericana sur nos lleva directamente hacia este Puerto. El pétreo “Cerro Carretas” coronado por el faro, de lejos, abren el telón de esa atmosfera característica de un puerto. La historia nos cuenta que en las faldas del “cerro carretas” un 19 de noviembre de 1833 se libró una batalla con derroche de coraje y valentía. Aguerridos militares, unos al mando del rebelde  Felipe Santiago Salaverry, y otros al mando del General Vidal enviado del Mariscal Gamarra; se enfrentaron hasta teñir el mar de rojo. Una batalla con bajas considerables de ambos bandos. Y es en honor al acto del rebelde Felipe Santiago Salaverry que este Distrito y puerto llevan su nombre.
En Salaverry, gracias a los rompe olas ubicados en este puerto se han acondicionado 2 playas que, ahora, tienen las comodidades y servicios que todo veraneante pueda desear: extensa área con arena fina, duchas y baños públicos, sombrillas de bambú familiares y gratuitas. Y además dos playas totalmente tranquilas, que gracias a los rompe olas, dan la sensación de estar en una piscina. Para los amantes de espacios naturales, estas playas brindan ese paisaje etéreo y melancólico de los puertos al atardecer. Mientras el sol se oculta, en contra luz se observan las chalanas, lanchas y buques reflejados sobre el tranquilo mar. Los colores del atardecer se reflejan en la Montaña más alta de Trujillo: Ochiputur, que desde estas playas luce imponente con su característico capuchón de neblina en su cima.

Estimo que para los veraneantes que buscan opciones placenteras de tranquilidad, Salaverry es una excelente opción para los meses de  verano y también para los meses de invierno donde se respira los sueños de vacaciones pasadas.
El Proyecto de Caminatas e Interpretación del Patrimonio Rutas Nómadas, ha formulado la Ruta del Pescador. Una visita a la historia natural y cultural del pueblo de Salaverry, reivindica la vida del pescador, conociendo su mundo, su cotidianeidad, compartiendo sus vivencias y expectativas a bordo de una chalana, para finalizar con un taller de dibujo a orillas del mar.

La Ruta del Pescador, es una alternativa de pasar un momento en familia, en pareja, en amistades y, también, en solitud; para conectarnos con el mar, con nosotros y con los que proveen el pescado de cada día.
¡Salaverry está cambiando, visítalo!

Cordialmente:
Víctor Corcuera Cueva
Guía de Turismo especializado en Interpretación del Patrimonio
949939064
Trujillo el 18 de febrero del 2013.

 Áreas de descanso con palmeras y cabañas de bambú

Características casas de madera del siglo pasado en Salaverry.

Apacibles chalanas y lanchas.

Para ver más imágenes: LA RUTA DEL PESCADOR

miércoles, 18 de mayo de 2011

LAS LOMAS COSTERAS DEL CERRO CAMPANA

EL APU DE LAS LOMAS COSTERAS Y SUS MARAVILLAS

Por Víctor Corcuera Cueva (*)
El pasado sábado 13 de mayo, fui invitado por Percy Valladares a caminar por las Lomas del Cerro Campana. Este día lo habia reservado para acampar en el Alto de la Guitarra - allá donde el cosmos está interpretado en el Arte Rupestre milenario-, pero la invitación venia de un amigo que, desde  que tiene uso de razón, camina bajo el amparo del Apu Campana. Además el Cerro Campana es uno de los Apus del Valle Moche que, por sus características topográficas, es  hábitat por excelencia de la biodiversidad de las Lomas Costeras. Por lo tanto, no podía darme el lujo de rechazar tan distinguida deferencia. 

La víspera recopilaría la información necesaria más el  equipo de desierto. Cenar pastas y  activar el despertador; sin olvidar de dejar el alimento listo para las gatas “samuráis”.  Al siguiente día a las siete de la mañana estaríamos partiendo desde Huanchaco, el equipo estaría dirigido por el Bibliotecario Percy Valladares y el Biólogo Carlos Quiroz.
Nuestro amigo Paúl Córdoba nos daría un empujón en su poderosa 4X4 para luego continuar a pie. Al Sur Oeste, a nuestras espaldas, se iba alejando el litoral de Huanchaco – y con él - su templo colonial. Frente a nosotros el Apu se divisaba entre las nubes desveladas por el viento marino. 

Al primer kilómetro, y después de la introducción magistral de Carlos, se dibujaría ante nosotros un manto de “Achupallas” (Tillandsia latifolia). Carlos nos ilustraría las características de esta especie y de otras que habitan sobre los 150 m.s.n.m. Las gotas del rocío se resbalan por las hojas, formando bebederos naturales para las lagartijas y otros animalitos. Cada diez metros el  telón natural se abre para mostrarnos más bellezas; huellas diminutas de reptiles, aves, mamíferos, insectos y arácnidos van apareciendo.
-       A ver, si deja huella de uña es de perro o zorro, sino es de puma. Nos explica Percy
-       ¿Entonces aún hay pumas  por estas Lomas? Pregunto emocionado.
-       Así es, ya en otras ocasiones hemos registrado huellas de felinos que por sus dimensiones indican que son de Puma. Exclama Carlos, que a medida que preguntamos él se apasiona mas.
De esta manera vamos aprendiendo a diferenciar las huellas de la mastofauna. A medida que avanzamos afloran sobre la arena fragmentos de cerámica que por sus características se asocian a las Civilizaciones que emergieron de la arena.
-       En otras oportunidades he traído a arqueólogos para que vean estos vestigios e informado al INC, dándole las coordenadas debidas, pero no se han pronunciado, han regresado solos después, con la información que les di. Todo sigue en abandono, pronto va desaparecer cuando estas áreas se conviertan en  monocultivos industriales. Nos comenta indignado Carlos.
El GPS señala que estamos a 176 m.s.n.m. y sobre una colina se divisan figuras esquemáticas que llaman nuestra atención. Carlos nos comenta que son geoglifos hechos de adobe por Civilizaciones antiguas y que se han salvado del paso de motos y camionetas que transitan por allí. Particularmente me siento atraído por estas figuras, pues se parecen, por el diseño, a los Geoglifos de la “Quebrada Santo Domingo”. Después de registrarlas y con la intriga de su antigüedad retomamos la exploración y nos adentramos en el manto de “achupallas”.

Nuestros pasos crujen, las plantas secas friccionan entre la arena, nuestras huellas van paralelas al de “coralillos” (Elapidae) y “sancarrancas” (Bothrops barnetti .Estamos ya cerca a los 300 m.s.n.m. y llegamos al “atrapa niebla”, curiosa herramienta elaborada por Carlos Quiroz. Ésta permite monitorear la humedad que después de un sofisticado proceso el agua cae gota a gota en un recipiente. El tiempo y. probablemente algún individuo, han dañado este “atrapa niebla”. Alzamos la mirada, el viento desvela al Apu y éste se muestra en todo su esplendor mientras que dos águilas sobrevuelan, nos saludan y se retiran. Bajamos las miradas y una gran hoyada de unos cien metros de profundidad agudiza las sensaciones. Pareciera que en otro tiempo la cuneta natural fue bloqueada intencionalmente para formar una especie de “represa”. El tiempo y la arena lo han cubierto, formando una gigantesca barrera de arena. Impresionado por el paisaje, imagino el lugar con senderos interpretativos y personas caminando, aprendiendo de la sabiduría de la naturaleza, de las Lomas Costeras.
Carlos y Percy nos llevan a ver el lecho seco de una caída de agua, a la cual han bautizado con el nombre de “el candelabro”. La pasión de Carlos por las manifestaciones culturales de nuestros antepasados lo lleva a inferir que es un gran geoglifo, similar al “candelabro” ubicado en la península de la Reserva Nacional de Paracas. Lo curioso es que en la parte inferior de este “candelabro” existe una estructura en piedra tallada. Esta estructura esta adosada a una gran roca orientada hacia el norte y que conecta en línea recta el lecho vertical de la caída de agua. Por sus características estructurales denota su función ritual asociada al agua, pero lamentablemente el lugar ha sido víctima del saqueo. Restos de osamentas, de cerámica  y  de envases de conservas de atún se encuentran esparcidos por  el área arquitectónica. Con indignación registramos el recinto y nos apoyamos sobre la roca madre para ingerir nuestra sabrosa  lonchera de desierto.
Durante el almuerzo, una lagartija se acerca sin ningún temor. Nos sorprendemos de su osada actitud, ésta hace su festín con las moscas que han venido por el olor de las frutas. Para este personaje de 15 centímetros (incluyendo la cola) no hay mosca que se le escape. Ella se convierte en la protagonista de los comentarios, y como adivinando nuestras conversaciones se extiende sobre una piedra para tomar sol y dormir su merecida siesta. Entre carcajadas retomamos la ruta en dirección NE. Ascendemos unos ochenta metros, esquivando los “cola de zorro” llegamos a una explanada desde donde se divisa el “Valle de los gigantones”.
-       ¡Esos gigantones tienen mínimo sus cien años! Exclama emocionado Carlos.
-       ¿Y vamos por allá? Le pregunto inquieto.
-       ¡Así es Nómada! Confirma Percy.
Descendemos en “zigzag” para evitar fortuitos accidentes, no es muy agradable caer sobre un cactus “cola de zorro”. Este Valle ha sido bautizado así, por ser hábitat de una importante población de cactus “Gigantón” que tienen una altura promedia de seis metros. El “zapote” y el “palo verde” con sus leñosos troncos forma parte también del marco natural de este Valle. Nos paramos cerca a estos “gigantones” y en realidad nos damos cuenta que somos enanos.
-       Por aquí vamos a tomar el camino de regreso, un par de kilómetros y estaremos en la parte baja del “tapón” de arena. Nos indica Carlos.
Sobre nosotros la neblina empieza a cubrir al Apu de las Lomas. El viento nos refresca, tomamos un camino curvo y bordeado paredes de granito que nos conduce hasta la “laguna seca”. Seguramente la lluvia en épocas del “Niño” debe haber llenado esta área formando una represa natural. Un oasis en medio de dunas de arena, ¡Que placer!
Frente a  nosotros divisamos galpones avícolas.  Un poco más al sur emerge entre el horizonte de las “achupallas” el tempo colonial de Huanchaco. Atrás de nosotros las nubes cubren el gran Apu. El viento hace bailar las sombras de las “achupallas”.
¡Hemos caminado 20 km! La visita fue productiva, el haber conocido lo que este cerro cobija y gracias a las explicaciones de dos personas involucradas en su protección, me impulsa escribir  esta crónica de viaje. Un primer gesto para compartir, pero también para exhortar a los organismos competentes en agilizar la protección de las “Lomas costeras” del cerro Campana. 

Pero para amar hay que conocer, por lo que urge que la población se involucre en la investigación y difusión de la importancia ecológica de este relicto ubicado a solo 6 Km. del distrito de Huanchaco.
Texto y fotografías:
 Víctor Corcuera Cueva

Caminante y amante de las Lomas Costeras

Flor de arena

Nuestra osada come moscas

Geoglifo

La "achupalla" se aferra a este cactus, la línea vertical es "lana vegetal"
El viento desvela la parte superior del Apu de las Lomas Costeras

El Valle de los Gigantones
Gigantones
 
Cactus que emerge del suelo arcilloso

El agua ha formado caminos naturales

La "laguna seca"


La expansión de los galpones ponen en riesgo el equilibrio ecológico de las Lomas Costeras



Al fondo emerge Huanchaco y su templo colonial

viernes, 13 de mayo de 2011

MI ABUELO Y LA TOTORA DE HUANCHACO

CONVERSACIONES CON DON PEDRO URCIA SICHE
“Mi abuelo y la totora de Huanchaco”
De izquierda a derecha: John, Pedro y Junihno Urcia

Cuentan los abuelos que una tarde de rebelión y después de  navegar muchas Lunas llenas, arribó a las costas de Huanchaco el mítico fundador de la Civilización Chimú: Takaynamo. En su aventura migratoria lo acompañaban otros señores de gran poder: sacerdotes, guerreros, sirvientes y bellas doncellas;estas ultimas con piel de color de la arena mojada. Todos estos personajes arribaron en balsas de totora. Los abuelos, cuentan también,que ni bien llegaron estos señores erigieron un templo en la parte más alta del acantilado y desde allí divisaron el territorio para construir la monumental y sagrada ciudad del Mar: Chan Chan.
Lo interesante del  relato es que para la época, la totora  ya estaba  industrializada y por lo tanto su cultivo estaba a cargo de gente especializada en  Chan Chan, en las áreas conocidas como “Wachaques”.  Pero y entonces ¿Cómo es que el balneario de Huanchaco cuenta con totorales? El viento me llevo a conocer al descendiente de un visionario que gracias a su locura la tradición de la pesca en balsillas de Totora aun persiste.
“Me case por amor y no por tradición”
-          Yo me escape de la tradición de los matrimonios arreglados, yo me case por amor y no por tradición. Me cuenta don Pedro Santos Urcia. Su piel esta curtida y lleva el color de sus redes, en sus ojos expresa orgullo del apellido y del legado que su historia encarna.
-          ¿Se escapo de la tradición, pero no del matrimonio? 
-          Lo que pasa es que cuando era muchacho, los matrimonios aun se arreglaban entre los padres y pues yo ya estaba en la edad. ¡Ya mi matrimonio estaba arreglado y yo me escape e ingrese al ejército!
En la primera década de los noventas, sin duda era un honor hacer el servicio militar pero enrolarse por evitar un matrimonio arreglado, sin duda, enriquecería más la historia en el cuartel.
-          Termine el servicio militar y regrese a Huanchaco y me case por  amor con la que ahora es la madre de mis hijos. Y así como ahora armo mis balsillas, así arme mi vida en compañía de la mujer que estuvo siempre a mi lado, con mi única flor: Rosa, Rosa Calle.
-          Pero y entonces ¿no hubo problemas con la familia por esta insubordinación suya? Le pregunto, mientras el continua seleccionando las totoras grandes y pequeñas.
-          Si, ¡Ardió Troya, como dicen! Pero yo ya habia visto en mi Rosa florecer mis futuros retoños así que tuve que ser fuerte, pues luego vino una ola de rechazo de las amistades, pero contra viento y marea seguí mi rumbo. Además en mi sangre corre las locuras de mi abuelo, a quien yo y otros pescadores le debemos mucho.
“Lo tildaron de loco y otras cosas más, pero mi abuelo fue un visionario y gracias a su locura Huanchaco vive ahora.”
-          ¿Su abuelo?  y ¿Qué tiene que ver su abuelo con usted y los otros pescadores? Le pregunto, mientras su semblante cambia y se torna ilustre.
-          Mi abuelo, don Antonio Urcia Arroyo, fue el primer pescador en Huanchaco que trajo la Totora de Chan Chan y la plantó aquí en lo que ahora se llama los “humedales”.  Los pescadores de Huanchaco siempre se abastecían de la Totora del área de Chan Chan, pero mi abuelo intuyo que algún día esa Totora que nadie cultivaba se acabaría o en peor caso  su extracción seria prohibida, pues estaba en territorio de los “gentiles”. Y es así que por los años treinta mi abuelo Antonio planto las primeras totoras por aquí en Huanchaco. Lo tildaron de loco y otras cosas más, pero mi abuelo fue un visionario y gracias a su locura Huanchaco vive ahora. Comenta con dignidad mientras se dirige a limpiar su poza.

La Totora ya lleva cultivada siete décadas en los humedales de Huanchaco y es, en efecto, el aporte que don Antonio Urcia hizo a los pescadores de Huanchaco. Manifestación material e inmaterial que este ligada a la totora como materia prima; le deben una gratitud a don Antonio Urcia, quien al igual que sus contemporáneos continuó con la pesca artesanal, manteniendo el equilibrio de una economía  ecológica.
Don Pedro Santos, lleva en su sangre a los Urcia de Huanchaco y los Siche de Moche. Y para cerrar con broche de oro, sus hijos John y Junihno han ganado premios y campeonatos de surf locales y nacionales. Sin duda Don Antonio Urcia sonríe con placer allá del otro lado del mar, donde los Chimús iban a descansar.
Esta crónica va en homenaje a don Antonio Urcia, pescador visionario que lego y garantizó la totora como patrimonio cultural a las generaciones presentes y futuras.
Continuara
Texto y fotografía:
Víctor Corcuera Cueva
Trujillo el 13 de mayo del 2011