sábado, 8 de septiembre de 2018

Trujillo, la capital de las artes visuales.


Trujillo, la capital de las artes visuales.


Monumento a la Libertad. Plaza Mayor de Trujillo. © Víctor Corcuera, 2008

Víctor D. Corcuera Cueva
Contexto geográfico
La topografía de la Provincia de Trujillo está caracterizada por cerros, colinas, playas, tablazos, pampas y el valle de Moche. Las colinas son pétreas, en algunos sectores están aisladas, cómo el promontorio rocoso “Cerro La Virgen” en Huanchaco, o formando grupos cómo los Cerros Blancos, en Quirihuac. A pesar que éstas son el producto de los agentes de erosión y sedimentación que actúan en la superficie terrestre, algunas de ellas se deben a la acción de fuerzas subterráneas.
La delta del valle de Moche es, en realidad, el sedimento de los procesos naturales, a través de milenios. Su fisonomía ha cambiado –drásticamente- en los últimos dos siglos. De haber sido un espacio donde existían bosques secos, con una rica fauna y flora –en términos de biodiversidad-; en el presente éstos han sido reemplazados por los monocultivos de caña de azúcar.

Ocupación milenaria
En tal sentido la ciudad de Trujillo esta incrustada en un espacio cultural milenario, construida sobre estratos culturales, sobre raíces indígenas. Es en este contexto procesual que la ciudad ha ido creciendo y cambiando el paisaje. Estos cambios, externos, se han dado ya no tomando en cuenta el entorno geográfico sino importando modas y estilos de contextos totalmente ajenos a los nuestros. Y así, la memoria colectiva se fue olvidando de su clima, geografía y de aquellas situaciones que marcaron la transformación de las estructuras del poder andino.

El festival de la primavera
La sociedad trujillana creó, hace algunos años, el festival de la primavera. Una fiesta importada en forma y fondo, que fue aceptada e interiorizada en la colectividad trujillana. Carros alegóricos, pompón girls / majorrette / waripolas, eran los más aplaudidos por la gente que acudía a verlos a lo largo de la avenida España. Los últimos años, perdió su esencia y de haber sido una fiesta colorida se convirtió en la pantalla de partidos políticos, empresas y otras cosas más.

Impactos ambientales
De otro lado, siendo el valle de Moche un valle yunga, donde el manto acuífero depende de las lluvias en la zona quechua, el abastecimiento de agua, siempre fue el gran problema desde su fundación hispana hasta el presente. En ese contexto, se creó el Proyecto Especial de irrigación Chavimochic (PECH). El cual, de un lado mejoro el abastecimiento de agua potable a la creciente población trujillana, así como también contribuyó a ampliar la frontera agroindustrial. Los impactos negativos son varios y diversos, entre ellos, la formación de un microclima, el cual está bien lejos de parecerse a un clima primaveral.  Por cierto, sabemos muy bien que, en Perú, por su cercanía al Ecuador, lo de las cuatro estaciones es más que todo algo literario y poético importado de otras latitudes.

El incipiente turismo
El turismo, aún incipiente en nuestra región, se acomodó al evento del festival de la primavera y lo incluyó a su “oferta” turística. Desde todas las instancias públicas, el mencionad festival era como la marca de la ciudad e incluso se lo visualizo a tal punto que en cualquier rincón del país se asociaba la primavera con la ciudad de Trujillo.
Estamos en el siglo XXI, época antropogénica, una época que estamos cosechando nuestras malas prácticas en contra de nuestro entorno. La realidad es tan cruda que no se puede seguir llamando ciudad primaveral a Trujillo, aun cuando el titulo se le haya dado solo por organizar un evento importado. Por lo tanto, las instituciones públicas deben dejar de gastar tiempo, energía, y sobre todo, el dinero de los contribuyentes en una mentira. Por el contrario, el sector público debería comenzar a apoyar, enérgicamente, a las nuevas propuestas que nos permiten mejor apreciar el mundo: los artistas.

El festival de las artes visuales
Trujillo, vivió sus bienales de arte hace unas tres décadas. La hora de Trujillo permitió la restauración de monumentos arquitectónicos ubicados en el centro histórico de la ciudad. Han tenido que pasar 30 años para que una vez más surjan las artes visuales, promovidas desde el municipio. Que el sector público ponga tanto énfasis, es en realidad muy loable.
El mes de setiembre es el mes de los festivales en la ciudad de Trujillo. El festival de cine de Trujillo (FECIT) va ya por su quinta edición. El cual se convierte en un espacio donde convergen productores y realizadores del cine peruano. El FECIT promueve el desarrollo del cine peruano a través de diferentes actividades, entre ellos el Concurso de cortometrajes y el Concurso de producciones peruanas, además de los homenajes a personajes vinculados al cine.
De otro lado, por segundo año consecutivo, se tiene el Festival de artes visuales de Trujillo (FENAVT). Este año con la participación de más de 60 artistas visuales en seis salones de la ciudad. Talleres, exposiciones, instalaciones, intervenciones, arte procesual, entre otros.

¿Cuántas otras ciudades desearían tener este privilegio?
Sin duda más que una. En ese contexto, esperamos que las próximas gestiones continúen con la organización de estos festivales y, sobre todo, insertarlos en el calendario turístico. Trujillo será, en ese sentido, una ciudad que más allá de su pasado milenario, una ciudad que sigue produciendo arte y cultura, transformando sus realidades sociales.

En ese sentido, desde esta tribuna, las felicitaciones a las personas e instituciones involucradas para devolverle a nuestra querida ciudad las semillas del arte y la cultura. Estoy seguro que, si se continua en la brega, Trujillo será el destino de las artes visuales a nivel nacional. La ruta moche ampliará sus fronteras de motivaciones de viaje y que mejor que sean los festivales del cine y las artes visuales que la impulsen.

¡Nos vemos en la ruta!
Víctor D. Corcuera Cueva
Trujillo, 8 de setiembre de 2018

Bibliografía consultada

Festival del Cine de Trujillo. https://web.facebook.com/Fecit.pe/
Encuentro Nacional de Artes Visuales de Trujillo. https://web.facebook.com/Fecit.pe/

CORCUERA, Víctor
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2017       Rotura del canal madre pone en evidencia la falta de prevención por parte del proyecto chavimochic, generando el desabastecimiento sistemático de agua potable a la provincia de Trujillo. Recuperado de:  http://nomadapress.blogspot.com/2017/03/es-el-proyecto-chavimochic-una-fuente.html  
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2016       Geoparques globales en La Libertad. Notas preliminares para la geoconservación, educación y geoturismo en La Libertad. En: Pueblo Continente. 27(2). Fondo editorial UPAO. pp. 571-596
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jueves, 30 de agosto de 2018

Magdalena de Cao: LA RUTA MURALISTA


Magdalena de Cao: LA RUTA MURALISTA


Víctor D. Corcuera Cueva

El valle de Chicama, formado por el río del mismo nombre, alberga más de 30,000 ha cultivadas con caña de azúcar. La industria de la caña está presente en todos los lados que alcance nuestra mirada y, aún más allá. Dentro de esa extensa capa verde, están ubicadas las Huacas que, a pesar de las adversidades y abandono por parte del Estado, siguen de pie, erguidas; ellas son la cara de nuestro milenario pasado. Son estas Huacas que, en el presente, dotan de autoestima al poblador local, brindándoles otras oportunidades dignas y justas. Procesualmente, los pobladores del distrito de Magdalena de Cao están insertándose en una nueva economía basada -primordialmente- en la puesta en uso social de las evidencias arqueológicas descubiertas en el complejo arqueológico El Brujo. En ese contexto, este articulo –no turístico- es un manifiesto que expone los cambios socio-económicos en el distrito de Magdalena de Cao, provincia de Acope, región La Libertad.

El río Chicama, cultivos y monocultivo en el valle medio y bajo del valle de Chicama.
La costa norte del Perú es, por excelencia, un destino para viajeros con identidad. Entre los diferentes valles que la conforman, existe uno que desde hace casi tres décadas ve resurgir y brotar a su gente: el valle de Chicama. El agua del río Chicama, proveniente de los cerros Pata de gallo y Ruecas, recorre un trayecto aproximado de 172 km y su cuenca abarca una superficie aproximada de 6,000 Km2 (Peñaherrera del Águila, 1986:105-106) (Figura 1).

Figura 1. Las descargas máximas observadas han sido de 242 m3/seg. (Peñaherrera, 1986:106). El subrayado en rojo es nuestro.

Evidentemente, es gracias al agua del río Chicama que es posible irrigar el monocultivo de caña de azúcar, aún en épocas cuando su superficie en la parte baja del valle, aparenta estar seca. La ingeniera actual permite, a algunos propietarios, irrigar el monocultivo con el uso de bombas y conducir el agua con el uso de mangas, optimizando al máximo el líquido elemento. En tal sentido, estos nuevos métodos garantizan el verdor cañaveral en el valle medio y bajo del Chicama.

Sin embargo, el paisaje no siempre fue así de monótono, los colores del valle de Chicama fueron variados. Joaquín Díaz Ahumada (1962) afirma que:

“…años atrás el Valle de Chicama estaba conformado, en toda su extensión, por numerosos fundos agropecuarios, donde se cultivaba continuamente artículos de pan-llevar y se fomentaba la cría de ganado vacuno, lanar y porcino en abundancia” (Díaz,1962:7).

En efecto, Rizo-Patrón y Aljovín de Losada (1998) indican que hubo tierras dedicadas al cultivo de frutos, olivos y vid, para la elaboración respectiva de aceites y licores, y grandes extensiones de tierras dedicadas a alfalfares y pastos para la crianza de ganado mayor (vacuno, caballar, mular) y menor (ovino) (Rizo-Patrón y Aljovín de Losada, 1998:252). A causa de estos diversos cultivos, el paisaje del valle de Chicama era más colorido que, en términos ambientales, se podría decir “eco-amigables”.

Al margen de los pleitos entre los hacendados -durante el virreinato- para apropiarse en buenas o malas prácticas de nuevas haciendas, sus productos contribuían al gran comercio entre las diferentes colonias españolas ubicadas en la rivera del Pacífico. El comercio intercolonial, hace un par de siglos atrás, permitió la riqueza de los hacendados y ésta se cimentó en la diversidad de su oferta. En tal sentido, Frank Díaz (2014) sostiene que el Perú mantuvo un comercio muy fluido con Chile, y por el norte con los puertos de Panamá, Guayaquil, Realejo, Sonsonate, Saña, Mórrope y Chérrepe (Díaz, 2014:161). 
Tal comercio intercolonial justificó la ampliación, tanto en la costa, como en los andes Liberteños, de fundos agropecuarios. Joaquín Díaz, lista –para el valle Chicama- algunos de estos fundos:
“Bazán, Mocollope, Sintuco, Careaga, Farías, Tutumal, La Viñita, San Jacinto, Cajanleque, Garrapón, Santa Ana, Los Molinos, Chuín y las Viudas, Nepén, Barraza, Mocán, San José Alto, San José Bajo, Lachi, La Capilla, Tacalá, Hacienda Arriba, Chicamita, El Cañal, Gasñape, Pampas de Jagüey, Pampas de Ventura; esta fue la última hacienda pequeña que sucumbió bajo el poder de la hacienda Roma. En medio de esta gran comunidad de propiedades privadas subsistían, como exponentes del civismo de los antiguos moradores del Valle de Chicama, algunas poblaciones que no eran fundos ni propiedad particular, sino pueblos de organización política y administrativa, con categoría de distritos, siendo éstos los siguientes: Chicama, Chocope, Ascope, Paiján, Santiago de Cao, Magdalena de Cao y Malabrigo (hoy Rázuri) (Díaz, 1962:7-8).
Ahondando un poco más en las propiedades agrarias ubicadas en este valle, Rizo-Patrón y Aljovín de Losada (1998) comentan que algunas de éstas eran de propiedad de los marqueses de Herrera y Vallehermoso –élite de la sociedad trujillana del siglo XVIII-, quienes producían azúcar, aceite, menestras. Interesante producción que se dio gracias a la mano de obra de los más de 150 esclavos que formaban parte de su propiedad (op. cit. pp. 252-253). Evidentemente la riqueza de estos hacendados fue gracias al sistema despótico y esclavista imperante en aquellos siglos (Figura 2). 
Figura 2. “El palomar”, ex casa hacienda ubicada en Casagrande, Ascope, La Libertad. Foto © Víctor Corcuera 2006

Posterior a la independencia de 1821 y los cambios estructurales que van a dar forma a la república incipiente del Perú, el valle de Chicama será testigo de las luchas promovidas por los obreros trabajadores en el monocultivo de la caña de azúcar. Se recomienda al viajero dar una leída a la obra “Historia de las luchas sindicales en el valle de Chicama” de Joaquín Díaz Ahumada (Figura 3).

Figura 3. Obra de Joaquin Díaz Ahumada. Libr. e Impr. Bolivariana, 1962. 72 páginas

Lo expuesto, líneas arriba, nos brinda una idea general del paisaje del valle de Chicama hasta la primera mitad del siglo XX. Un paisaje que, si bien el cultivo de caña de azúcar era importante, éste se matizaba con otros de pan-llevar. La tierra era más saludable y además las familias podían acceder al manto acuífero con pozos artesianos de baja profundidad. Las condiciones de vida de los pueblos de la caña, a pesar de las luchas sindicales, no han cambiado mucho en el presente (Figuras 4 y 5).
Figura 4. Poblador en ruta a Mocollope, provincia de Ascope, región La Libertad. Foto © Víctor Corcuera 2014

Figura 5. Vista panorámica del monocultivo de la caña de azúcar desde el acueducto Chimú. Ascope, La Libertad. Foto © Sergio Corcuera 2014

Ocupación cultural del valle de Chicama
Actualmente, la población del valle de Chicama no depende exclusivamente del monocultivo de caña de azúcar, y no todos los que trabajan en este valle viven o son originarios de la provincia de Ascope. Los nuevos comercios permiten que haya una mayor fluidez de personas en las grandes urbes de la provincia de Ascope. No hay que perder de vista que la ocupación cultural en esta parte del Perú se remonta, al menos, a 14000 años. Solo para citar un botón como muestra, el dato arqueológico nos revela que en las quebradas de esta provincia –actualmente desérticas- se hallaron evidencias de la cultura más antigua de la costa norte del Perú, la cultura Paiján (Chauchat et al. 1992). Asimismo, Tom Dillehay et al. (2012) en sus recientes investigaciones afirma que la ocupación en los alrededores de Huaca Prieta –ubicada al extremo sur del complejo arqueológico El Brujo- se remonta a 14, 000 años. Los resultados afirman que las poblaciones asentadas en esta área se adaptaron gracias al consumo de productos provenientes tanto de las estribaciones andinas, del mar y de los humedales (Dillehay et al., 2012: 418-423).  O sea, los pobladores actuales de los pueblos de la caña, tienen un legado cultural que abarca desde lo más prístino, pasando por los Cupisnique, Salinar, Virú, Moche, Chimú, hasta la cristalización de la civilización andina: Los Incas. Lo más interesante es que la cultura continúa, los pobladores de Magdalena de Cao lo confirman. Sin embargo, las otras Huacas que se encuentran rodeadas y afectadas por los cañaverales, siguen olvidadas. Esta realidad es una deuda pendiente que el Estado debe asumir y gestionar su pronta recuperación (Figura 6).
Figura 6. Vergüenza nacional. Locomotora colocada en la cima de una Huaca, queda como símbolo de la destrucción sistemática de los monumentos y sitios por parte de los barones del azúcar. Ex hacienda de Chiclín, provincia de Ascope, región La Libertad. Foto © Víctor Corcuera 2007

Magdalena de Cao, impactos de la gestión gubernamental y no gubernamental
Hace un par de años, en el 2016, el distrito de Magdalena de Cao fue lanzado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), como Destino Turístico (Corcuera, 2016). En ese contexto las fachadas de la calle principal de este distrito fueron re-pintadas con las mismas tonalidades de los pigmentos que ornamentan los murales con relieves del sitio arqueológico Cao Viejo. Se plantaron árboles y su alameda principal quedo flanqueada por poncianas, ficus y tulipanes de Gabón. La calzada principal totalmente empedrada con adoquines de granito, generan en el visitante un estado emocional de tranquilidad, regocijo y hospitalidad. Magdalena de Cao es una de las comunidades aledañas al complejo arqueológico “El Brujo”, y su renacer es parte de un proceso de intervención de gestión del sector privado y público. Pero no es el único centro poblado, existen otros, poco conocidas por los visitantes y que urge la presencia del Estado (Figuras 7-9).
Figura 7. Calle principal de Magdalena de Cao, bordeada de ficus y calzada empedrada. Foto © Víctor Corcuera 2016

Figura 8. Mapa vial. Son 14.3 km desde el cruce de Chocope hasta Magdalena de Cao. Mapa elaborado por © Víctor Corcuera con el soporte de Garmin, 2016.

Figura 9. En el poblado “El Nazareno” se continúa usando las embarcaciones en totora para la pesca ancestral. Foto © Víctor Corcuera 2006

Es innegable que la gestión, por parte de la Fundación Wiese, en el complejo arqueológico El Brujo, ha permitido que las investigaciones sean sostenibles. La creación del museo de sitio y la reconstrucción forense del rostro de la Señora de Cao, han sido uno de sus más grandes logros –vinculados al monumento- institucionales. Asimismo, cabe destacar la organización de los Coloquios arqueológicos que durante los cuatro años que vienen organizándolos, les ha permitido reunir a investigadores de diferentes disciplinas de investigación para exponer y discutir temas transversales a la arqueología, educación y turismo. En tal sentido, el complejo arqueológico El Brujo es uno de los cuatro sitios arqueológicos (abiertos al turismo) –a nivel nacional- que cuenta con: museo de sitio, servicio de guiado; y además realiza cursos, seminarios, talleres y coloquios. Indudablemente, ser parte del 5.47 % de los sitios arqueológicos abiertos al turismo en esa situación, lo pondera a nivel regional y nacional. 

El Complejo arqueológico El Brujo. Impactos en Magdalena de Cao
Desde el 2017, la Municipalidad distrital de Cao, el Complejo arqueológico “El Brujo” y la Fundación Wiese, organizan la feria “La señora de Cao”. Esta feria tiene varias actividades: exposición de trabajos artesanales, innovación gastronómica, y el paseo del busto que evoca a aquel personaje hallado en Huaca Cao Viejo, “la Señora de Cao” (Figura 10).
Figura 10. La imagen que evoca a la Señora de Cao ingresa -transportada en andas- a la plaza principal de Magdalena de Cao. Foto © Víctor Corcuera 2017
Figura 10 a. Por segundo año consecutivo la Señora de Cao es paseada en el pueblo. Foto © Víctor Corcuera 2018


En el 2005, se halló en Huaca Cao Viejo, un espacio arquitectónico ornamentado con murales. El arqueólogo Regulo Franco, con su equipo de investigadores, halló 4 fosas funerarias que contenían a individuos de la elite la sociedad Mochica. De éstos, destacó el fardo –intacto- funerario de un personaje que, por los objetos asociados, se asume que fue una líder en el ámbito religioso y político hace 1700 años en el valle de Chicama. Este personaje ha sido bautizado por los especialistas como Señora de Cao. Su descubrimiento marcó un antes y después para la sociedad peruana. Se confirmó que la mujer, en el pasado pre-colonial, a causa de las estructuras de poder y una religión totalmente diferente a la católica, le permitió gobernar su sociedad.  Sus investigadores indican que la Señora de Cao fue una gobernante y, es muy probable que haya sido curandera, una médica que, con el uso de plantas medicinales y el conocimiento ancestral adquirido, lo curaba todo. Este personaje fue tan importante en su época que con su cuerpo se construyó a un personaje de la mitología Mochica, una divinidad femenina. Gabriela Ramos (2017) indica que las creencias y las prácticas funerarias relacionadas con la muerte tuvieron una importancia fundamental en la vida de los antiguos habitantes de los Andes. Éstas prácticas consideraban distintos aspectos concernientes al proceso de la muerte: los lugares de entierro, la manera como se disponía del cuerpo y los rituales de duelo. Asimismo, considera comprender el lugar que ocuparon los muertos y las prácticas funerarias en los procesos de competencia y rivalidad política que caracterizaron la historia de la región (Ramos, 2017:23-24). En ese sentido, la ubicación de la fosa funeraria, la orientación del cuerpo y el ajuar funerario, nos indicaría que el poder de la Señora de Cao, traspasó las fronteras del tiempo (Figuras 11-13). 
Figura 11. Espacio sacro donde fue hallado la fosa funeraria de la Señora de Cao. Foto Víctor Corcuera 2008
Figura 12. Vasija escultórica, hallada en la fosa funeraria de la Señora de Cao. La curandera porta un manto de forma del Pallar Moche. Foto © Víctor Corcuera 2010

 Figura 13. Uno de los dos vestidos hallados con la Señora de Cao, éste tiene lifes estilizados y figuras escalonadas. El vestido mide 1,25 m de largo por 98 cm de ancho. Foto © Víctor Corcuera 2010.

La Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo – PROMPERÚ, utilizó la imagen de la Señora de Cao como representante en diferentes Ferias Internacionales de Turismo. En algunas oportunidades -acompañada del Señor de Sipán-, la Señora de Cao viajó por diferentes latitudes para promocionar el destino Perú. Los impactos de estas campañas no tardaron en dar resultados, el flujo turístico hacia Huaca Cao Viejo aumentó. En ese contexto es entendible que el 2016, como se escribió líneas arriba, el pueblo de Magdalena de Cao haya adquirido la categoría de Destino turístico nacional. Por consecuencia, nuevos emprendimientos económicos están emergiendo en este distrito, los servicios en el ámbito turístico se van diversificando; aún no está consolidado pero el camino ya está trazado. Los 50, 000 visitantes anuales al monumento arqueológico lo confirman. No obstante, esta curva en positivo, no todos los visitantes hacen uso de los servicios ofertados en Magdalena de Cao, aunque la feria Señora de Cao esta ya dando sus primeros frutos. 

Magdalena de Cao y su explosión de colores
Este año, la Municipalidad distrital de Cao, el complejo arqueológico El Brujo, la asociación Pachamuralistas y la Fundación Wiese, hicieron posible que más de 40 artistas, de origen nacional y extranjero, lleguen e intervengan las fachadas de algunas casas de Magdalena de Cao.
En el marco del II Festival de mural ancestral Mochica, la asociación Pachamuralistas, dirigida por el artista Roberto López, convocó a nivel internacional la gran movida muralista que se estaba armando en Magdalena de Cao. Los artistas acudieron y con sus propios medios llegaron, cruzando fronteras, a este centenario pueblo. Las instituciones organizadoras les brindaron las facilidades para que puedan plasmar sus creaciones. En este contexto se les facilitó a los artistas, libros, revistas y acceso al monumento arqueológico para que puedan conocer de cerca las figuras plasmadas en los muros del antiguo templo Mochica y en los objetos expuestos en el Museo de Cao.

Los murales fueron inaugurados el 25 de agosto del presente año. Los testimonios –positivos- de los habitantes de Magdalena de Cao, en referencia de los murales modernos, indican el buen impacto artístico causado en la población por parte de los artistas. Las fachadas, desde ahora, son el testimonio moderno de la vigencia de los códigos plasmados hace casi 2000 años en los templos Moche. Los Pachamuralistas han dejado su impronta contemporánea, inspirados en el arte antiguo, pero también con códigos de cuestionamiento y resistencia al sistema. Estos artistas, de acuerdo a sus testimonios, se van con un buen recuerdo de Magdalena de Cao. El espíritu hospitalario y cálido de la gente de este pueblo generó una frecuencia armoniosa entre ellos y los otros. Por otro lado, los estudiantes de la I.E. N° 80046 “Magdalena de Cao”, entregaron recordatorios a los Pachamuralistas en acto de reciprocidad por los colores que hoy ornamentan su pueblo (Figuras 14-30).
Figura 14. Mural en proceso del artista Olfer Leonardo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 14 a. Considerando que el viento transporta las partículas en suspensión de los químicos, el detalle del mural cuestiona la fumigación del monocultivo de caña de azúcar que pone en riesgo la salud de la población. Foto © Víctor Corcuera 2018 
Figura 15. Los pobladores de Magdalena de Cao están más cercas a sus raíces. Foto © Víctor Corcuera 2018

Figura 16. Sus rostros reflejan su gratitud hacia los Pachamuralistas. Foto © Víctor Corcuera 2018
 Figura 17. Para la posteridad. Foto © Víctor Corcuera 2018

Figura 18. El artista Richard Coral observa su mural casi terminado. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 19. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 20. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 21. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 22. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 23. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 24. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 25. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 26. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 27. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 28. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 29. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018
Figura 30. Pachamuralismo. Foto © Víctor Corcuera 2018

Desde ahora, hay más de una razón y motivación para viajar y conocer Magdalena de Cao, un pueblo centenario pero con raíces culturales milenarias. El arte y la cultura continúa produciéndose, aceptando la modernidad y dinamizando sus procesos. En sus calles hay más de una Señora de Cao, la cultura sigue viva (Figura 31).
Figura 31. Magdalena de Cao, más allá del monumento. Foto © Víctor Corcuera 2018

Los detalles para acceder, por cuenta propia, a este distrito, los pueden consultar en el siguiente enlace: http://larutamoche.blogspot.com/2016/09/magdalena-de-cao-mas-alla-del-monumento.html

¡Buen viaje y nos vemos en la ruta!

Víctor D. Corcuera Cueva
Director del Proyecto de Caminatas e Interpretación del Patrimonio “Rutas Nómadas”
Trujillo, 30 de agosto de 2018

Referencias citadas y bibliografía consultada
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Testimonios de los artistas: https://web.facebook.com/RutasNomadas/

miércoles, 8 de agosto de 2018

AVITURISMO EN EL ACP "EL CAÑONCILLO". Camino a la especialización


AVITURISMO EN EL BOSQUE DEL CAÑONCILLO
Camino a la especialización



Víctor D. Corcuera Cueva

El cinco de agosto del presente año finalizamos el Curso de biodiversidad y aviturismo en La Libertad, el cual estuvo organizado por el Equipo Brigada Elite de Auxilio y Rescate y el Servicio de Gestión Ambiental de Trujillo (SEGAT). El Curso tuvo el auspicio de la Gerencia Regional del Ambiente y la Sub-Gerencia Regional de Turismo de La Libertad.

Los diversos tópicos expuestos estuvieron a cargo del Médico Cirujano Carlos Ponce García, Presidente del Equipo Brigada Elite de Auxilio y Rescate, quien además es también Guía Oficial de Turismo. Su experticia en el avistamiento de aves y conocimiento de las Áreas Naturales Protegidas, se demostró durante el desarrollo del curso.

El Curso se desarrolló a lo largo de seis fechas con un temario focalizado a la especialización del Guía de Turismo al birdwatching (pajareo en español). Desde el 15 de junio hasta el 05 de agosto del 2018, se trataron diversos temas: Aves de Trujillo y el Jardín Botánico, ¿Que es el aviturismo?, Aves del ACP Cañoncillo, Ética de los observadores de aves, Áreas Naturales Protegidas de La Libertad y Características de los turistas observadores de aves en el Perú. Durante el desarrollo, el Lic. Christian Cuenca, participó como expositor de “Aves de la Reserva Nacional de Calipuy”. Finalmente, como clausura y examen práctico del Curso, se realizó una salida de campo al Área de Conservación Privada “El Cañoncillo”. Los Guías de Turismo se internaron en el bosque durante dos días para identificar a las aves que habitan en este relicto de algarrobos (Figura 1).

Figura 1. Participantes de la salida de campo. Guías de Turismo y Guardaparques. Foto Thali Romero, 2018
La salida de campo en el ACP “El Cañoncillo”, fue muy productiva. Con la conducción del Guardaparque Roberto Ñontol, pudimos recorrer los diferentes sectores del bosque (Figura 2).

Figura 2. Roberto Ñontol, Guardaparques del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2018

El ACP “El Cañoncillo” está ubicada en el Distrito de San José, Provincia de Pacasmayo, Departamento de La Libertad (SERNANP, 2015b). El ACP “Bosque Natural El Cañoncillo” tiene una extensión total de 1310,9 ha (SERNANP, 2004). De acuerdo con Lostaunau (2015), el área pertenece a la Cooperativa Agraria de Usuarios Tecapa Ltda. (CAU Tecapa). A fines del año 2014 venció la resolución ministerial, por lo que en la actualidad se está formulando un nuevo Plan de Manejo del área, con el fin de que la categorización como ACP pueda ser renovada (Lostaunau, 2015:4). 

Considerando el área total (1,310.90 ha), el recorrido abarcó las zonas representativas y con alta posibilidad de la identificación y conteo de aves. En ese sentido, el primer día se recorrió el sector suroeste, identificando: la ecorregión a la cual pertenece este relicto de algarrobos, zona de vida, clima y geomorfología (Figura 3).
Figura 3. Estampa característica del monte seco ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2018.

Asimismo, y gracias a la conducción de Roberto Ñontol pudimos identificar la flora: Algarrobo (Prosopis pallida), Zapote (Capparis acabrida), Chilco (Bracharis polyantha), Espino (Acacia macracantha), Totora (Scirpus californicus), Junco (Scirpus olneyri). Con respecto a mamíferos y reptiles, supimos de la existencia de: Zorro (Dusycyon culpaes), Boa (Boa constrictor), Coralillo (Micrurus sp.), Cañan (Dicordon holmbergi), Chacarera (Tropidurus occipitalis), Iguana (Collopistes flavipunct).

Con respecto a las aves, se tomó en cuenta las que fueron mencionadas en clases durante el curso. Asimismo, y de acuerdo a Lostaunau (2014) se tenía una referencia de al menos 35 especies reportadas (Lostaunau, 2014:11). No obstante, las investigaciones realizadas por Carlos Ponce García, indica que él ha identificado 83 especies para el ACP “El Cañoncillo”. En ese contexto, durante el primer día los Guías participantes se dedicaron a poner en práctica lo aprendido en el curso. De acuerdo con el Médico Carlos Ponce “se destaca la presencia de cinco especies endémicas, Minero Peruano [Geositta peruviana], Pitajo de Tumbes [Tumbezia salvini], Copetón rufo [Myiarchus semirufus], Chirigüe de Raimondi [Sicalis raimondii] y el Carpintero de cuello negro [Colaptes atricollis]” (Figura 4).

Figura 4. Carpintero de cuello negro (Colaptes atricollis), nueva especie identificada en el ACP “El Cañoncillo”. 
Foto Thali Romero, 2018

De otro lado, fuimos testigos de la presencia de profanadores de tumbas (huaqueros) quienes al denotar nuestra presencia huyeron. De acuerdo a Swenson et al. (2012) el Complejo arqueológico Cañoncillo tiene una secuencia de ocupación abarcando desde el Formativo hasta el Horizonte Tardío (Swenson et al., 2012:1,3). Esta riqueza arqueológica ha llamado la atención a los buscadores de tesoros para que empiecen a minar la zona. El sector ubicado en el flanco sur del Cerro Santonte es el que, seriamente, está siendo afectado por los llamados huaqueros (Figuras 5-7).
Figura 5. Ubicación del sector arqueológico “Jatanca”. Dibujo por Swenson et al. (2012). p. 3

Figura 6. Profanadores de tumba alejándose de la zona arqueológica de Cañoncillo. Foto Víctor Corcuera, 2018
Figura 7. Restos arqueológicos abandonados por los buscadores de tesoros. Foto Víctor Corcuera, 2018
Un problema, el más grave, es el haber presenciado in situ, la desaparición sistemática de los algarrobos. Lostaunau (2015) indica que el 85% presentan un cuadro de disecación y hasta muerte, asimismo informa que un examen microscópico de brotes realizados por la Clínica de Diagnóstico de Fitopatología y Nematología de la Universidad Nacional Agraria La Molina muestra la presencia ácaros hialinos y querezas. Por otro lado, el PDAA de brotes indica la presencia de Phoma sp., Fusarium roseum, Fusarium oxysporum, Alternaria alternata y el PDAA realizado en raíces indica la presencia de Phoma sp., Rhizopus sp., Aspergillus sp. (Lostaunau, 2015:9). O sea que además de la tala indiscriminada de algarrobos, se tiene el ataque de micro organismos que esta “quemando” los algarrobos (Figura 8).

Figura 8. Paisaje desolador del sector suroeste del ACP “El Cañoncillo”. La tala indiscriminada y el “hongo”, están diezmando sistemáticamente este relicto de algarrobos. Foto Víctor Corcuera, 2018
Nosotros, los Guías de Turismo, no podemos quedar insensibles frente a esta problemática. La naturaleza de nuestra profesión nos lleva a tomar posición y expresar nuestra preocupación de estas situaciones. En ese sentido desde esta tribuna hacemos eco de las preocupaciones de los Guardaparques frente a estos problemas.


No obstante, estas adversidades, la Gestión de la Cooperativa Agraria de Usuarios Tecapa Ltda., ha logrado emprender programas para repotenciar los impactos positivos y minimizar los impactos negativos. En ese sentido han implementado, en algunos sectores del ACP “El Cañoncillo”, contenedores donde los visitantes pueden dejar sus residuos sólidos. Asimismo, se brinda el servicio de guiado a delegaciones a estudiantes, de nivel primaria, secundaria y universitaria. Al ingreso del ACP se tiene un panel interpretativo con la ubicación de áreas para la contemplación de la naturaleza, practica de deporte de aventura y área arqueológica. Asimismo, los pobladores de Tecapa ofrecen productos de artesanía y alimentación que provienen del Monte seco. Tal como Luis Abanto, el famoso “Pirrinche de Santonte” (Corcuera, 2007) (Figuras 9-12). 

Figura 9. Contenedores para residuos sólidos dentro del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2018.

Figura 10. Mapa con la ubicación de las áreas de uso público del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2018
Figura 11. Recuerdos en madera de algarrobo, confeccionados por artesanos del Distrito de San José. Foto Víctor Corcuera, 2018
Figura 12. Venta de miel de algarrobo. Walter Burgos, artesano local. Foto Víctor Corcuera, 2018

En ese sentido observamos que los servicios ecosistémicos del ACP “El Cañoncillo” son de primer orden, una razón más que suficiente para su investigación, conservación y difusión. La belleza paisajística es el servicio ecosistémico más importante de este ACP, los visitantes suelen acampar para contemplar el paisaje de las lagunas y su entorno inmediato (Figuras 13-15).

Figura 13. Visitantes contemplando la belleza de la Laguna Gallinazo del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2018
Figura 14. Bañistas disfrutando de la Laguna Grande del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2008
Figura 15. Caballos en libertad en la Laguna Grande del ACP “El Cañoncillo”. Foto Víctor Corcuera, 2008

El artículo 7° de la Ley 28529, Ley del Guía de Turismo, indica que “las actividades especializadas del guía de turismo son las de alta montaña, caminata, observación de aves, ecoturismo u otras análogas o no tradicionales; son desarrolladas sólo por los guías de turismo, de acuerdo a los artículos 2º y 6º de la presente Ley y sus reglamentos respectivos”. Asimismo, Moreno (1991) indica que los Guías de Turismo suelen ser intérpretes y que su función es eminentemente pedagógica, puesto que tienen que estar en condiciones de responder satisfactoriamente las preguntas que son objeto, y ello, sin previa consulta, porque el papel de un guía, sin duda, supone que está debidamente capacitado para improvisar las respuestas más adecuadas al interés de los viajeros (Moreno, 1991: 162,163). En esa perspectiva los participantes del Curso de Biodiversidad y Aviturismo, hemos dado un gran paso para la especialización que, de acuerdo a Ley, es necesaria e imprescindible, uno de los tres desafíos a seguir (Corcuera, 2018a,b)

De nuestra parte agradecemos al Médico Carlos Ponce García por su tiempo y conocimiento compartido con nosotros. Sin duda, esto es parte de un proceso que con el tiempo iremos sumergiéndonos más en el mundo de la ornitología y sobre todo en la especialización para atender a ese creciente mercado de birdwatchers (pajareros), considerando que nuestro país es el segundo, a nivel mundial, en cantidad de especies de aves (Figura 16).

Figura 16. De izquierda a derecha: Yoni Vega Chacón; César Castañeda Uceda; Médico Cirujano Carlos Ponce García; Thali Romero Yupanqui; Víctor Corcuera Cueva.

Víctor D. Corcuera Cueva
Guía Oficial de Turismo
Trujillo, 8 de agosto de 2018

Referencias citadas
CORCUERA, Víctor

2018a BIRDWATCHING en La Libertad, una nueva oferta turística. En: VEA La Revista, 17 (222), p.28

2018b  Día del Guía de Turismo. Tres caminos a seguir. Recuperado de: https://nomadapress.blogspot.com/2018/07/dia-de-guia-de-turismo-2018.html

2007    El Pirrinche de Santonte y los barquitos de algarrobo. Recuperado de: http://victorcorcuera.blogspot.com/2007/12/el-pirrinche-de-santonte.html

MORENO, Isaac
1991    El Turismo y el Periodismo en el Perú de hoy. S.M. ASERPENSA s.c.r.l. editores, Lima. pp. 162,163

Ley N° 28529. Ley del guía de turismo (25 de mayo de 2005). El Peruano,  Pág. 293150

LOSTAUNAU, Talía
2015    Elaboración de un plan interpretativo aplicable en el Área de Conservación Privada Bosque Natural El Cañoncillo, Departamento La Libertad. Tesis para optar el título de Ingeniero Forestal. Facultad de Ciencias Forestales. Universidad Nacional Agraria La Molina, Lima. pp. 4,9,11

SERNANP
2004    Resolución Ministerial nº 0804-2004-AG. Recuperado de: http://legislacionanp.org.pe/acp-bosque-natural-el-canoncillo/

SWENSON, E.; J., CHIGUALA y J. WARNER
2012    Informe final de la temporada de investigación 2012. Proyecto Arqueológico                          Jatanca-Huaca Colorada Temporada 2012. Universidad de Toronto